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Es una versión libre de la verdadera historia (o lo que se sabe de ella) del enamoramiento, huida y fusilamiento de la muchacha de la alta sociedad porteña Camila O'Gorman y el cura tucumano Ladislao Gutiérrez, que aconteció en Buenos Aires entre 1847 y 1848, dirigida por María Luisa Bemberg, con sus siempre peculiares toques feministas (y a su vez también sus interesantes toques "anti-patriarcales"). No quiero recabar mucho en la historia porque probablemente quien la busque ya algo habrá oído sobre ella, sólo diré que, a mi parecer al menos, esta historia es un triste ejemplo de cómo pueden dejar de valer las vidas humanas incluso muy cercanas en una familia cuando prevalecen ambiciones de mal habidos honores y poder, por no mencionar también que esta lúgubre anécdota histórica es una arista bastante ilustrativa de lo que fue la dictadura rosista en Argentina, y también, es justo decirlo, lo que fue la presión eclesiástica. Como mero anecdotario, quiero mencionar, para los adeptos a visitar sitios históricos en Buenos Aires, que la iglesia en la que se frecuentaban Camila y Ladislao antes de la huida es la basílica del Socorro, en la actual esquina de Suipacha y Juncal (en aquel entonces las afueras de la "ciudad"), mientras que la casa de la familia O´Gorman quedaba en lo que es hoy la esquina de Corrientes y Cerrito; donde está el obelisco estaba la iglesia de San Nicolás. En el edificio colonial mejor conservado de Buenos Aires, en Av. Independencia al 1100, la antigua "casa de ejercicios", se sigue conservando aún el piano que su amiga "Manuelita" Rosas, hija del dictador, había hecho llevar allí para ella cuando creía que Camila, tras ser capturada, sería ahí encerrada... ); este lugar se puede visitar el tercer domingo de cada mes, hay una visita guiada a las 16:00 hs. (también hay allí otro piano del siglo XIX que fue rescatado de la mansión de Barracas en la que vivió Felicitas Guerrero, protagonista de una historia igualmente trágica).
El lugar en el que ambos fueron fusilados, el antiguo campamento militar de Santos Lugares (triste destino de presos políticos y muerte en la dictadura de Rosas), queda en pleno centro de lo que es hoy la localidad de San Andrés, partido de San Martín, zona oeste del gran Buenos Aires (Reyes, el que estaba a cargo del campamento, a la caída de Rosas se exilió en Uruguay, aunque luego volvió algunas veces a Buenos Aires, y se escribió con Manuelita Rosas, quien se fue con su padre a Inglaterra en aquel febrero de 1852). Casi no quedan restos de la edificación, pero ante la insistencia de personas que afirmaban que el alma en pena de Camila causaba infortunios en el lugar, hace unos años un intendente decidió poner ahí una placa conmemorativa. Camila y Ladislao fueron enterrados juntos en un cajón para guardar armamento militar, como lo muestra la película, pero luego los restos de ella fueron trasladados al panteón familiar, en el cementerio de la Recoleta, hoy el panteón no tiene acceso inmediato porque está en peligro de derrumbe, pero se puede ver desde unos metros. Sobre la casa que ocuparon en Goya, Corrientes, y la escuela y la casa en que fueron descubiertos, no tengo datos certeros, salvo que estaban por demolerlos hace pocos años y que resultaba muy difícil para los preservadores del patrimonio histórico de la ciudad evitarlo, frente a un mega-proyecto inmobiliario… Camila y Ladislao fueron fusilados hacia las 9 de la mañana del 18 de agosto de 1848. La película fue filmada mayormente en Chascomús, en Colonia (Uruguay) y estancias de la provincia de Buenos Aires: Buenos Aires, lamentablemente, no es una ciudad que se haya caracterizado precisamente por conservar sus edificios históricos, al menos hasta que ya fue muy tarde, y si bien es moneda corriente en el cine filmar en cualquier lugar que otorgue verosimilitud aunque diste mucho de ser el original, me parece bueno mencionar que poco conserva Buenos Aires de su interés edilicio hacia esas épocas de edificación, en la práctica, aún coloniales. Quiero remarcar de la película quizás uno de sus mejores logros: la música incidental, del versátil compositor argentino Luis María Serra. Bueno, los dejo con la película, ojalá les guste.
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