Las manos del cosmonauta ruso Oleg Artemiev hicieron posible, el 18 de agosto del año 2014, un sueño largamente acariciado por los científicos peruanos: poner en órbita el Chasqui 1, el primer nanosatélite de fabricación peruana en el espacio y 27 meses después él se encuentra en el país para contar sus experiencias.