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El bautismo y 1ª Pedro 3:21

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Published on Aug 29, 2012

Leer el artículo completo en,
http://www.miapic.com/el-bautismo-y-1...
Este es el único versículo que dice, que, "el bautismo que corresponde a esto ahora nos salva." Pero, ¿está enseñando el anterior versículo que debemos ser bautizados en agua para ser salvos? No. Si lo sacamos fuera del contexto sí. Pero para poder entenderlo correctamente, necesitamos verlo en su contexto.
1ª Pedro 3:18-22
La traducción anterior del versículo 21 de la Versión RV del 60, es una buena traducción: "El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva". La palabra clave se encuentra en esta sección y es la del griego,
"antítupon", la cual significa "correspondiente", "prototipo", como en "representante", "contraparte". El bautismo es entonces, "correspondiente" a algo más. La pregunta es: "¿De qué es prototipo el bautismo?", o "¿a qué es correspondiente el bautismo?"

Si miramos el contexto, se levanta una interesante posibilidad. ¿A qué es correspondiente el bautismo? ¿Al diluvio? ¿Al arca? ¿Qué fue lo que salvo a Noé y a su familia? ¿El diluvio o el arca? Obviamente fue el Arca. Noé construyó y entró al arca por fe y fue salvo. (He 11:7). Las aguas del diluvio destruyeron a los impíos. Pedro además, se refiere constantemente a las aguas del diluvio como el medio de destrucción sobre "el mundo de los impíos" (2ª P 2:5; 3:6) más estas aguas, no destruyeron la salvación de Noé y su familia. Más bien, al entrar Noé y su familia por fe en el Arca fue que fueron salvos. Sería bueno que el bautismo se refiera al Arca, no a las aguas, lo cual podría ser la razón por la que el resto del versículo dice: "(no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo"; lo cual, es consistente con lo que Pablo dice en Colosenses 2:11-12 donde iguala al bautismo con el ser circuncidado del corazón.
En otras palabras, Pedro clarifica que no es el agua del bautismo la que salva, sino una demanda del corazón hacia Dios.
Si miráramos las aguas del diluvio como aquello que quita la maldad del corazón de los malvados, podríamos decir que "correspondientemente o respectivamente", pero sabemos que todos los impíos murieron en el diluvio. Por lo tanto, las aguas del bautismo no quitan el pecado de nuestros corazones.
Por lo tanto, el agua del bautismo no es lo que nos salva, ni tampoco nos limpia; es el sacrificio de Cristo el cual recibimos por fe lo que nos salva y obviamente, nos limpia. En la Escritura leemos numerosos versículos acerca de la justificación por fe (Ro 5:1), de la salvación por fe (Ef 2:8), etc., no de la justificación, "por fe y el bautismo", no de la salvación, "por fe y el bautismo."1 El hecho es que la salvación se recibe por fe.
Entonces, el agua del bautismo, deberá estar primeramente acompañada de la obra del Espíritu Santo en la persona; del "despertar hacia Dios por una buena conciencia." Y este "despertar hacia Dios", es por fe, de la misma manera como la fe de Noé en Dios lo llevó a construir el Arca, entrar, permanecer en ésta y ser salvo de las aguas.
Fue el Arca la que salvó a Noé, no las aguas del diluvio ya que las mismas lo hubieran destruido a él y a su familia, de la manera como sí destruyó a los impíos. El diluvio fue para Noé un tipo de bautismo por fe, así como el paso a través del Mar Rojo fue un tipo de bautismo por fe para los Israelitas. 1ª Co 10:1-4
Los "bautismos", tanto el de Noé como el de los Israelitas sirvieron como tipos de una transición; esto es, estos movieron a las personas del mundo viejo al nuevo, de una creación caída a una nueva creación. No es el agua lo que salva; es lo espiritual asociado con el agua lo que salva. Tanto para Noé como para Moisés fue la fe en Dios lo que los salvó.
Pero algunos podrían decir que la obra del Espíritu Santo y el acto del bautismo son simultáneos y que el Espíritu Santo obra en y a través del bautismo sirve para traer regeneración. Pero este, no es el caso, ya que la Biblia nos enseña que la salvación es por fe. (Ro 5:1; Ef 2:8). Además, tenemos un claro ejemplo en la Escritura donde las personas fueron salvas antes de su bautismo.
Hechos 10:44-48
En estos versículos vemos que Pedro había estado predicando el evangelio y que el Espíritu Santo cayó sobre quienes estaban escuchando.
El versículo 46 dice que ellos, "magnificaban a Dios". Los impíos no magnifican ni glorifican a Dios, ya que glorificar al verdadero Dios es una cuestión espiritual profunda que no es dada a los que no son salvos. (1ª Co 2:14). Por lo tanto, aquellos que en Hechos 10 estaban hablando en lenguas y magnificando a Dios eran definitivamente salvos ya que se movían en el poder del Espíritu Santo, hablando en lenguas y glorificando a Dios.

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