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Pasión Italiana Cap. 27 Marantón 3/10

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Published on Jul 5, 2012

—¿Por qué no me dijiste que vendrían tantos invitados?'
—¿Y por qué no iba a ser así?
—Me dijiste que dejara a Diego en casa, con Sarah...
—Pensé que sería más relajante para ti. Además, no creo que a Diego le hubiera gustado verse lejos de su madre y rodeado de extraños.
En eso tenía razón, pero Selena no podía dejar de preguntarse si la exclusión del pequeño Dieguito no se debería a cierto deseo por parte de Nick de que no se supiera que su esposa ya tenía un hijo y que este hijo no era suyo.
—Te equivocas —dijo Nick, de repente, mientras la miraba muy fijamente.
—¡Pero si no he dicho nada!
—No tienes que hacerlo. Una vez tuve que asistir a una boda en la que un niño lloraba continuamente. Me dejó una impresión muy duradera —bromeó Nick, mientras tomaba la mano de Selena, que ella había tenido agarrotada hasta entonces sobre el regazo—. Consideraré a Diego como si fuera hijo mío y lo trataré en consecuencia. ¿Acaso no fue eso lo que te prometí?
—Sí... —susurró Selena, avergonzada de haber podido dudar de Nick.
—Si te beso ahora, te estropearé el maquillaje...
—¿Y qué importa el maquillaje?
Nick rió y acarició suavemente el cabello de su esposa. Entonces, la besó, con una pasión que despertó de nuevo el deseo en el cuerpo de Selena.
—Ya basta —gruñó, apartándose inmediatamente de ella—. Todavía nos queda el banquete, aunque yo no había pensado que nos quedáramos mucho tiempo.
—¿Un banquete?
—Alimentar a los invitados es un deber ineludible de los novios. Algunas veces, me pregunto si hemos crecido en el mismo planeta, cara.
—Es que no sabía que íbamos a tener una boda en toda regla.
—¿Y qué habías esperado?
—Que estaríamos solo nosotros.
—¿Solo nosotros? ¿No te parece que eso habría parecido algo raro? Dadas las circunstancias, lo último que yo querría sería que la gente pensara que hay algo raro en nuestro matrimonio.
—Entonces, ¿quién ha preparado todo esto?
—Mi personal.
Selena asintió apresuradamente al recibir aquella información, tratando de no parecer avergonzada por su propia ignorancia.
En el grandioso y exclusivo hotel en el que iba a tener lugar la recepción, Selena tuvo que darle la mano a un número incontable de personas. Más tarde, no recordaba el nombre ni la cara de una sola de ellas. Eran parientes de Nick, socios del mundo de los negocios y amigos personales. Durante la magnífica cena que se sirvió, gran parte de la conversación que se desarrollaba a su alrededor cambiaba del inglés al italiano, Trató de no sentirse excluida. Evidentemente, aprender a hablar italiano iba a ser una de sus prioridades. Sin embargo, la barrera del idioma la hizo sentirse la novia más sola del mundo.
—Voy a buscar un teléfono para llamar a Diego —le dijo a Nick al oído.
—¿Llamar a Diego? —le preguntó Nick, tras interrumpir la conversación que estaba teniendo en aquellos instantes.
Selena se sonrojó.
—Sí. Sarah podrá sujetarle el teléfono contra la oreja para que yo pueda hablar con él.
—Utiliza el mío —dijo él, sacándose un móvil del bolsillo.
—Ni siquiera sé cómo utilizarlo.
—Es muy sencillo.
Selena aceptó el teléfono y salió al vestíbulo para encontrar un lugar tranquilo desde el que poder hablar. Sin embargo, por muchos botones que apretaba, no podía hacer que aquel maldito teléfono funcionara. Solo conseguía que aparecieran palabras en la pantalla. Entonces, notó que, de hecho, eran las mismas palabras las que aparecían una y otra vez.
"Te quiero. Llámame..."
Selena sintió un escalofrío por la espalda. Entonces, mientras estaba contra la pared, salieron dos mujeres del salón, inmersas en una animada conversación.
—Bueno, lo único que puedo decir es que si esa niña fue capaz de robarle el novio a Cloe, hay esperanza para todas nosotras.
—¿Has oído el acento que tiene? ¡Casi me morí de la risa cuando la oí hablar! Habla como una paleta...
—A mí me pareció que Nick hacía gestos de lo avergonzado que se sentía. Él es tan refinado. Además, resulta evidente que ella no debe de tener ningún pariente presentable porque yo conozco a todas las personas que han acudido a esta boda.
—Pobre Cloe... Imagínate la agonía de ser tan hermosa y verse reemplazada por una criatura con ese pelo castaño, como una muñeca de trapo. ¿Qué te ha parecido el vestido?
—Si estás tan delgada, deberías ocultarlo un poco, no presumir de ello.
—Tenía pinta de ser muy barato. Seguro que lo ha comprado en un saldo. Se veía de lejos que Nick no lo había pagado.
Con la espalda pegada a la pared, Selena esperó hasta que las mujeres hubieron desaparecido. Entonces, comenzó a andar sin rumbo. Solo quería esconderse. Nick estaba recibiendo mensajes de amor en el teléfono móvil, todo el mundo se estaba riendo de ella...

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