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rios y mareas.avi

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Uploaded on Sep 2, 2011

Fragmento de la película Rios y mareas de Thomas Riedelsheimer sobre la obra del autor Andy Goldsworthy.
¿Qué es el Arte? Según la RAE, es una manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. A mi entender, a esa definición le falta, precisamente, lo más valioso, la capacidad de conmover, de trascender, de, por qué no decirlo, hacernos mejores personas, aunque sólo sea durante un instante. Eso es para mí el ARTE. Esa maravillosa capacidad de sorprendernos, de apabullarnos, de dejarnos inermes. Cierto es que, no todos somos aprendices de Stendhal, y la belleza también está en los ojos que saben mirarla, porque algunos jamás sabrán apreciar la belleza aunque la tengan delante mismo de sus narices.
La varita mágica del ARTE tuvo la suerte de tocarme no hace mucho, viendo la obra maestra que es Ríos y mareas y que ya alabé lo suficiente.

En una de las escenas, la que más me gustó, aparece Andy Goldsworthy en un paisaje helado, intentando montar una estructura con ramas arrastradas por los ríos hasta el mar, pulidas por la erosión, arrastradas por la marea hasta una playa desierta. Un largo, inesperado e incierto viaje.
Con estos materiales, Andy construye una especie de iglú orgánico, un pequeño templo donde dejar su propio ego en un altar, no para adorarlo, sino para ofrecerlo en sacrificio. El ego del artista, algo de tamaño supremo en tantas ocasiones, destinado como ofrenda a esa marea que le brindó el material para hacer su obra.
Sin embargo, lo más maravilloso aún está por llegar.
La marea, implacable, reclama la ofrenda y con una lentitud exasperante pero inexorable, avanza palmo a palmo, sin prisa pero sin pausa, como un buen plato que se hace a fuego lento. La obra inerte cobra vida, la marea insufla un hálito vital y la madera sigue su ciclo de muerte, vida, muerte y de nuevo y por último, vida. Vida-muerte inseparables, indistinguibles en esta obra de ARTE.
La marea sigue con su trabajo y se lleva el ego del artista que con una mirada perdida y feliz descubre que el desapego es la mejor lección de vida-muerte que puede aprender-enseñar.
¿Seremos capaces en el momento adecuado de desapegarnos de nuestras construcciones vitales, dejarlas(nos) ir mientras se confunden de nuevo en el mar, origen de la vida?

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