Los animales utilizados en las prácticas del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, CUCS, son tratados de la manera más cruel e inhumana principalmente por parte de los estudiantes de la carrera de medicina, el labortorio de neurociencias e incluso por los estudiantes de Psicología.
Son utilizados en el CUCS como en el Hospital General ubicado en la Avenida Independencia y calle Hospital.
Se ha informado a las autoridades universitarias ya los centros de control canino sobre la Norma 042 de la Secretaría de Salud, en la que se prohíbe a dichos centros (antirrábicos) entregar animales vivos o muertos para prácticas y experimentación a cualquier institución pública o privada, y a pesar de ello, clandestinamente los han obtenido, habiendo de por medio un oficio firmado por el rector de esa institución.
Cada semana ingresa la camioneta con los animales que serán torturados hasta la muerte y según informes de los mismos estudiantes, se utilizan alrededor de 110 perros por semana como mínimo.
Animales que además de esperar ese trato cruel, son mantenidos en las peores condiciones sin agua ni comida, alegando los mismos estudiantes y maestros que "al cabo de todos modos van a morir", frase muy conocida en ese centro universitario.
En diversas ocasiones se ha tratado de llegar a un acercamiento con la rectoría sin obtener respuesta, y a pesar de que el centro cuenta con el CAAE (Centro de Alternativas en el uso de Animales para experimentación), dirigido por la MVZ Sofía Ponce, quien constantemente viaja a otros países promoviéndolo, resulta contradictorio que no se aplique en esa institución.