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Expreso del Recuerdo 9 de junio de 1991 - Domingo - parte 1.wmv

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Published on Feb 10, 2010

Aclaración : Disculpen lo extenso del relato pero estas evocaciones pidieron ser escritas..afortunadamente acontecidas en tiempos sin internet, mail ni celulares. Domingo 9 de Junio de 1991, ocho de la mañana viaje a San Antonio en el "Expreso del Recuerdo", otra inolvidable jornada de alegría y encuentro familiar. Esta vez disfrutando de un paseo en tren evocando con romántica nostalgia aquellos hermosos días de nuestra infancia, preparándonos con mucha anticipación para el viaje por el día a la playa además en esta ocasión con el "plus" de la locomotora a vapor. ¡¡¡¡ Que buena onda ¡¡¡¡ ...... Como no recordar aquellos días de levantarse muy temprano, preparar los huevos duros, la sal, el thermo Beige para el tecito de la tarde, la cocaví, las frutas y la canasta de mimbre con servilletas a cuadritos rojos y blancos, la revista Ritmo, Ecrano Eva,¡¡¡ y la infaltable radio portátil ..- ¡¡¡Ah y a no olvidarse de llevar en esos grandes bolsos playeros de tevinil y lona los bronceadores Solbronx o Coppertone para las quemaduras de Sol.los trajes de baño marca Catalina y Helanca Ni hablar de las paletas playeras de los baldes y palas de lata, los que después con la modernidad fueron fabricados en plástico marca Shyf. Una vez en la Estación Central, y entre el gentío de esa hora junto a los repiques de campanas, pitos y humos de locomotoras nos vamos disponiendo a comprar los pasajes esos típico de cartón grueso, eligiendo entre sacar en primera, segunda o tercera clase según sea presupuesto y estaturaacuérdense que nos medían para ver si pagábamos pasaje de adulto o niñoque simpático ¡¡¡¡ Y ya a bordo del "pata e'fierro" el típico desayuno servido por expertos equilibristas, mas adelante los cantantes, el guitarrista, el viejito del acordeón y tantos otros, el inconfundible click-click del inspector perforando los boletos. Y como no recordar también aquella típica parada en Melipilla para estirar las piernas después de dos horas y media de viaje, comprar dulces a las palomitas , merengues, alfajores, sándwiches de ave y de pernil con ají verde..Guaauuu que recuerdos.¡¡¡ Y .... los ¡¡¡ tuneles ¡¡¡¡ ....que emoción, los gritos, la oscuridad y una que otra mano furtiva asustándonos. Pasado los tuneles ya se podía percibir el olor a mar entre fragancias de pinos y eucaliptos costeros, dejábamos las estaciones de Puangue, Leyda y Malvilla. Y comenzaban las competencias de quién veía el mar primero, ahogados por el viento y el hollín al ir con la cabeza a fuera de la ventanilla, no nos queríamos perder ese momento mágico de ver aparecer el mar. Hasta que al fin divisábamos la costa en toda su extensión y esplendor.eso sí, siempre y cuando el día no estuviera nublado porque ésa era otra de las cartas que nos jugábamos el paseo era por el día, y queríamos llegar quemaditos, que se notara que fuimos a la playa para que a la semana siguiente nos sacáramos los cueritos de la nariz y de la espalda y dejarlos dentro de un libro como recuerdo. ¡¡¡¡ qué barbaridad ¡¡¡¡ hoy sabiendo el peligro de la radiación UV no lo volveríamos a hacer, definitivamente eran otros tiempos.

Antonio Zulic Guzmán CONTINUARÁ

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