No es el desierto de Afganistán, ni los escarpados alrededores del mar Muerto donde aparecieron los rollos de Qumrán, ni siquiera Jerusalén. Las imágenes corresponden a un descanso del rodaje de El Discípulo, que ha dirigido Emilio Ruiz Barrachina, en unos de los parajes menos conocidos y sugestivos desde hace miles de años. No en vano nos encontramos en el enclave conocido como Guadix El Viejo.
El director, atendió al equipo de Cuarto Milenio para documentar algunas teorías sobre la vida y obra de Federico García Lorca.
Pasen y vean
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