Luego del desgraciado derrumbe de un boliche de Palermo, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires salió a fiscalizar 150 locales de todo tipo y suspendió los permisos de excepción --forma en que se habilitan temporariamente sitios que por diversas cuestiones burocráticas no pueden obtener una habilitación estable.
Esta persecución absurda no es original: de la misma forma actuó el gobierno de turno después del triste episodio de Cromagnon. Si a esto sumamos la falta de regulación de la actividad musical, la escasez de subsidios, la carencia de sitios dedicados específicamente a la realización de conciertos y la falta total de una política cultural para la ciudad, nos queda el desértico escenario actual: una ciudad que no puede cantar, dominada por el accionar empresarial y con total desconocimiento de su nueva sensibilidad.
Por esto, los trabajadores de la actividad musical y las artes escénicas se presentaron el lunes 20 frente a la jefatura de gobierno para elevar la voz y exigir una solución concreta a la problemática cultural de la ciudad de Buenos Aires en materia de conciertos y música en vivo.
En este video interpretan "La Balsa", tema de Los Gatos que dio puntapié inicial al rock argentino.
eso!
lucianamagali 1 year ago