Te despiertas lloviendo, de repente para y aprovechas para cargar la moto hasta que se pone a llover otro vez. Hasta los mosquitos que se encargan de machacarte para proteger su tejo cuando sales de la tienda (no les entra en la cabeza que yo con el tejo no quería nada...) se meten en ella para no mojarse. No paró ni bajó la intensidad hasta el día siguiente...
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