Esa tarde fue el ansiado reencuentro entre el pichón y sus padres. Desde el momento que lo rescatamos - y nos dimos cuenta que no podía volar - tuvimos la meta de reunirlos. Al principio parecía difícil pero persistimos. Llegamos a pensar que sus padres lo habían abandonado. ¡Pero no fue así!. Cada día regresaban y lo llamaban, también le trajeron alimentos. Sofía y Marcos cuidaron de "Píopío" diariamente y cada uno se adjudica el haberle ayudado a volar (¡y ambos tienen razón!). Todos disfrutamos del ansiado reencuentro.
Link to this comment:
All Comments (0)