Es difícil mantener el acoplamiento entre creatividad y velocidad luego de casi 20 años de existencia, pero eso demuestra la madurez en cada una de las piezas que integran BLOOD OATH (2009); SUFFOCATION no descubre el hilo negro ni trae una propuesta innovadora, es llanamente una ejecución de brutal death metal, pero en eso radica su genialidad, al hacer de un género ampliamente conocido una muestra de porqué se le puede seguir explotando sin alcanzar extinguir esta vertiente del metal. Un juramento de la sangre que desde su inicio enseña haber pulido su manera de componer entre los riffs agresivos y una batería rompe cráneos, que en conjunto significan una marcha escalonada in crescendo, machacoso y devastador.
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