En septiembre de 2005 la Presidencia de la República presentó su informe de cumplimiento e las Metas del Milenio y, de allí, se despegó la canción: vengo a ofrecer mi corazón. Eso sí: revela la profunda distancia que existe entre lo que se dice defender -la cooperación con los pueblos- y lo que se hace realmente -poco o nada-. Y es que en muchos casos el poder no tiene corazón y se aprovecha de la cultura para generar una imagen artificial
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