Los fieles de la parroquia de San José Palencia siguen con la tradición de caminar hasta Esquipulas, Chiquimula, para dar gracias a Dios en la Basílica del Santo Cristo Crucificado de Esquipulas, iniciada hace quince años por monseñor Gonzalo de Villa y el sacerdote Carlos Castellanos.
Aunque al principio solo era una decena de caminantes, con los años ha ido creciendo a tal grado que ahora son más de ochocientas personas.
La devoción de estas personas supera el sufrimiento de sus lacerados pies, su piel quemada por el sol y el frío, sus piernas cansadas, las penurias para dormir en los improvisados albergues que las parroquias de los pueblos donde pernoctan, amablemente les proveen.
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