José Bono representa como nadie al estereotipo del parásito político típico del régimen monárquico corrupto español. Falso, caradura, audaz, meapilas que comulga con bizcocho, ha conseguido de la picaresca y el atrevimiento amasar una gran fortuna a costa de mangonear desde las poltronas políticas. Aquí le vemos, con su sonrisa de falso judas, entrando en una contumelia infantil con Celia Villalobos, una diputada caracterizada por su mediocridad de verdulera. En el fondo se quieren, lo que sucede es que en el obispado no quieren santificar su unión. Es el esperpento polìtico español que tanto nos divierte. Que sigan así jaja, que fantoches.
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