Gracias a las tecnologías agropecuarias.
¿Tierras improductivas? No existen. Las hay incultas, mal explotadas o carentes de dueños eficaces. Lo demuestra las rentables explotaciones comerciales en la altillanura colombiana donde antes de los años noventas del siglo XX escasamente se cosechaban raquíticos conejos y, hoy, después de cultivar arroz, maíz y solla, se explotan con pastizales que nada envidian a los de las fértiles vegas de los ríos y de las tierras óptimas.
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