Entré justo al final. Toda la historia que me había montado se derrumbó. Ni vestido largo, ni novios radiantes, ni suegros orgullosos, tampoco niños llevando una cesta, ni siquiera una poblada concurrencia de amigos y familia. La ceremonia más aguada que he visto, ni una pobre paloma que hiciese comparsa a la salida.
Link to this comment:
All Comments (2)