Un profesor viaja con su hija a recibir un reconocimiento a toda su vida universitaria. La ocasión se presta para que el tiempo y todos su s problemas derivados asomen a la reflexión de este personaje.
Camino a la ciudad recogen a tres jóvenes autostopistas; de los dos varones del grupito, uno resulta ser un seminarista y el otro un "cientificista".
En un alto del camino los cinco comparten una copa de vino y -"en tanto somos una conversación"- una breve pero iluminadora charla acerca de Dios.
Creo que toda la charla se resume en la mirada que el Profesor le echa al cientificista cuando éste le pregunta si cree en Dios.
Es que...
es que: la pregunta no tiene respuesta en el lenguaje de la prosa, y tanto la afirmación como su contraria vienen a querer decir casi lo mismo...
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