Adios terricolas, que os den por culo,
por fin tengo un barco, me iré navegando hasta el fin de los mundos.
Adios terricolas, que os den por culo,
no navego a lo tonto, está escrito mi rumbo,
las coordenadas las tengo bien claras.
Dentro de mi barco tengo un submarino,
con el me ire al fondo, a lo mas profundo.
Como uno más en el fondo del mar,
en mi submarino, buscando el lugar,
debajo del mar, donde está aparcada mi nave espacial,
donde está aparcada mi nave espacial.
Adios terricolas, que os den por culo,
que mi submarino es como un pececillo,
cual lobo marino busco mi objetivo,
y con mi periscopio por fin lo diviso detras de un coral.
Ahí está, es mi cohete, mi nave espacial.
Cuaderno de bitacora: Estoy entrando en la nave.
Está reluciente. Compruebo los conductos del aire,
limpio los cristales del cohete y pulso el arranque de la nave.
Suave... mu suave....
Dentro de mi nave surcando los aires,
en mi super-cohete, rumbo al horizonte.
Como uno más en el espacio sideral,
en mi cohete, en mi nave espacial,
en mi soledad...
Llego a mi planeta, que fenomenal,
llego a mi planeta, que fenomenal...
Adios terricolas, que os den por culo,
por fin he llegado a mi planeta alojado en el fin de los mundos.
Adios terricolas, que os den por culo,
en mi planeta yo tengo de todo, todo es perfecto y el tiempo es eterno.
Como uno más en el espacio sideral,
presente perfecto, esto es la eternidad, es la eternidad,
presente perfecto, esto es la eternidad.
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