Commodities agrícolas como soja y dendê (un tipo de aceite de palmera) son tradicionalmente considerados como alimentos , pero se están convirtiendo cada vez más en fuentes de producción de biocombustibles. Grandes polos agrícolas mundiales como los Estados Unidos, Unión Europea, Brasil y Canadá están invirtiendo fuertemente en estas formas de energía limpia, más sostenibles que los fósiles. Por su área agrícola, clima y riqueza hídrica, Brasil tiene una gran ventaja competitiva en la producción de biocombustibles. Ya es el mayor exportador de etanol del mundo y segundo productor después de los Estados Unidos. En 2010 si tornará el segundo productor de biodiesel, produciendo además un gran impacto en la cadena productiva de la agricultura familiar y en regiones menos desarrolladas del país. Con ayuda de la biotecnología, compañías brasileñas ahora desarrollan etanol de segunda generación, a partir de la celulosis, y de tercera, de macroalgas. Con la entrada de gigantes como Petrobras, Shell, BP y otras petrolíferas en el sector de etanol en Brasil, la escala industrial del producto deberá aumentar mucho en el futuro.
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