Santa Luisa de Marillac, la ternura entre los pobres 1/6

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Uploaded by on May 3, 2010

Luisa de Marillac (1591-1660) fue la co-fundadora (junto a Vicente de Paúl) de las Hijas de la Caridad, congregación de marcado carácter asistencial. Marillac reformó la atención que se proporcionaba en los hospitales, orfanatos, casas de expósitos, asilos, hogares de adopción, instituciones psiquiátricas y centros de ayuda en la Francia de su época.
Vicente de Paúl se convirtió en su director espiritual en 1625. Durante los ocho años siguientes se comunicaron a menudo a través de cartas y reuniones personales. En 1632, Luisa hizo un retiro para buscar una guía interna con respecto al próximo paso a dar. Su intuición profunda la llevó a comprender que había llegado el tiempo de ir al mundo a ayudar a los pobres y necesitados manteniendo una vida espiritual interior. Luisa se sintió preparada para esta misión y comunicó estas aspiraciones a Vicente. A finales de 1633, él recibió también de ellos la inspiración para empezar un trabajo juntos y así comenzó la existencia de las Hijas de la Caridad.
En el siglo XVII en Francia el cuidado caritativo de los pobres estaba completamente desorganizado. Muchas personas poco privilegiadas eran víctimas de la inexistencia de cuidados o de las malas condiciones en el hospital. Las Señoras de la Caridad, fundadas por Vicente de Paúl muchos años antes, proporcionaban algún cuidado y recursos monetarios, pero esto no era bastante. Al comienzo de 1633, Luisa asumió la tarea de poner orden en ese caos. Aunque las adineradas Señoras de la Caridad tenían fondos para ayudar a los pobres, no tenían el tiempo o el temperamento para vivir una vida de servicio e inserción entre los pobres. Luisa encontró la ayuda que necesitaba en las mujeres del pueblo jóvenes humildes que tenían la energía y la actitud apropiada para tratar con gente sobrecargada por la destitución y el sufrimiento. Con un grupo de cuatro jóvenes que vivían en su casa, Luisa comenzó a prepararlas a preocuparse de los necesitados y les enseñó también a desarrollar una vida profunda espiritual Amar a los pobres y honrarlos como honrarían al propio Cristo. Esto fue la fundación de las Hijas de la Caridad.
El trabajo de Luisa con estas mujeres jóvenes desarrolló un sistema de atención en el Hôtel-Dieu, el hospital más antiguo y más grande de París. Su trabajo fue bien conocido y las Hermanas fueron invitadas a Angers a tomar a su cargo la organización del hospital. Éste fue el primer proyecto fuera de París para la nueva comunidad. Luisa misma hizo el arduo viaje a Angers en compañía de tres Hermanas. Después de completar las negociaciones con la ciudad y el hospital, Luisa promovió la colaboración entre los doctores, enfermeras y otros para formar un equipo completo. Este modelo tuvo mucho éxito y todavía está hoy en uso por las Hijas de Caridad. Bajo la guía de Luisa de Marillac las Hermanas extendieron su servicio para incluir los hospitales, orfelinatos, instituciones para ancianos y enfermos mentales, prisiones, escuelas y en el campo de batalla.
Trabajando con sus deberes, Luisa puso énfasis en una vida de equilibrio, como Vicente de Paúl le había enseñado. La integración entre contemplación y actividad fue lo que hizo tuviera tanto éxito el trabajo de Luisa. Las Hermanas eran animadas a orar y a trabajar juntas para vivir cada momento a imitación de Cristo preguntándose interiormente; ¿Qué haría Jesús en esta situación? La clave para Luisa era dejar sus ambiciones personales y rendirse a la voluntad de Dios. Al final de su vida escribió, Ciertamente el gran secreto de la vida espiritual es abandonar en Dios a todos los que amamos, abandonarnos a todo lo que Él desea.
Luisa continuó su trabajo con las Hijas de la Caridad hasta casi los setenta años. A veces se dice que Vicente fue el corazón de las Hijas de la Caridad, mientras Luisa era la cabeza. Esto no es verdad pues Luisa tenía también un gran corazón, esta afirmación se hizo para dar un tributo a la gran inteligencia de Luisa, a sus habilidades de organización y su habilidad para conseguir las cosas. Luisa era positiva y exuberante en su energía, urgiendo siempre a sus Hermanas a hacer más y hacerlo bien. Pero junto con la actividad, predicó también el amor. Cercana ya a su muerte, escribió a sus Hermanas: "Tengan gran cuidado del servicio de los pobres y, sobre todo, de vivir juntas en una gran unión y cordialidad, amándose las unas a las otras, para imitar la unión y la vida de Nuestro Señor".
"Pidan mucho a la Santísima Virgen, que ella sea su única Madre. Después de un tiempo de debilidad creciente y poca salud, Luisa de Marillac murió el 15 de marzo de 1660, seis meses antes de la muerte de su gran amigo y guía Vicente de Paúl. Fue canonizada en 1934 y es la santa patrona de los trabajadores sociales y cuidadores.
Las reliquias de su cuerpo se encuentran al lado izquierdo del Altar Mayor en la Capilla de la Medalla Milagrosa en Paris.

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