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Consolar al triste: las Obras de Misericordia- Works of Mercy: Comfort the afflicted

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Uploaded by on Jul 22, 2011

In all the poor people in the world that suffer hunger, God also is hungry and thirsty. Saint Caesaria of Arles, a father of the Church who lived and wrote in the 6th century, said this.

Sometimes a dark cloud appears to be hanging over us and everything seems terrible in our eyes. And that cloud follows us everywhere, even to the point when the sunniest of suns is shining, over our head it just rains and rains. We could hear the most fantastic news, the best piece of news ever, but with our bad mood we are able to find the negative side of something so positive.

In all of those people in the world who are sad, God is sad too, Saint Caesaria could also have said. And that is exactly why we are here, so that we can help them forget their 'storm clouds' for a little while and accompany them, helping to make them smile. As the old proverb says: Shared joy is double job, shared sorrow is half sorrow.
Dios tiene hambre y sed en todos los pobres del mundo. "Dios, que se digna dar desde el Cielo, quiere recibir en la tierra". Esto dijo San Cesáreo de Arlés, un padre de la iglesia que vivió y escribió, sobre todo, en el siglo VI.

A veces se nos pone a veces una nube encima y todo nos parece terrible. Y esa nube nos va persiguiendo a todas partes, hasta el punto de que aunque brille el más espléndido de los soles, sobre nosotros llueve que llueve. Ya podemos escuchar la noticia más fantástica, la noticia más esperada de las mejores noticias, que nos puede parecer terrible, porque matizamos y matizamos, hasta que conseguimos encontrar algo negativo detrás de lo más positivo.

Dios está triste en todos los tristes de este mundo, podría decir también San Cesáreo. Y para eso estamos nosotros, para poder llevarles el paraguas y así que se olviden un rato de sus nubarrones, y para acompañarle, y conseguir arrancarle una sonrisa. Y como dice un viejo proverbio: Una alegría compartida es doble alegría, y una pena compartida es media pena.
http://www.lasobrasdemisericordia.com/es/consolar-al-triste/blog
Works of Mercy
Mercy is the fruit of charity. It is attributed to God, The Father of mercies and God of all consolation, who, moved by His great love for us, even when we were dead because of our sins, gave us life through Christ. By these actions and words Christ makes the Father present among men.

La misericordia es fruto de la caridad. Lo propio de la misericordia es derramarse sobre las demás personas y, tomando sus necesidades, miserias y dolores como cosa propia, tratar de librarlas de ellos. Por eso se atribuye fundamentalmente a Dios, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que movido del inmenso amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos por los pecados, nos dio vida juntamente en Cristo. Con sus obras y sus palabras, el Señor hace presente al Padre entre los hombres.

Y es significativo ‑escribe Juan Pablo II‑ que estos hombres sean sobre todo los pobres, carentes de medios de subsistencia; los que se hallan privados de la libertad; los ciegos que no ven la belleza del mundo creado; los que viven con el corazón afligido, los que sufren a causa de la injusticia social y, en fin, los pecadores. Especialmente en relación a estos últimos, el Mesías se convierte en signo particularmente legible de Dios, que es Amor. Apiadarse de los demás es, pues, lo propio de los hijos de Dios, según la enseñanza de Jesús: sed misericordiosos como vuestro Padre celestial es misericordioso. Muchas miserias atenazan a los hombres y a la humanidad entera. La carencia de los bienes materiales necesarios, la enfermedad, las violencias de todo tipo, la soledad, la tristeza, la ignorancia... todo un cortejo de males físicos y morales.

Todos necesitamos que Dios despliegue la riqueza y el poder de su piedad: Él perdona todas tus culpas, Él sana todas tus dolencias, Él rescata tu vida de la muerte, Él te corona de gracia y de misericordia. Nuestra petición será escuchada más fácilmente si, con la oración y el sacrificio personal, nos aplicamos a la práctica de las obras de misericordia, según aquellas palabras de Jesús: bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia. El Señor desea asociarnos a su Pasión y a su compasión por los hombres: si no vacilamos en compartir el dolor y las necesidades del prójimo, su Corazón se volcará sobre cada uno. Por eso, el ejercicio de las obras de misericordia es camino ordinario del cristiano ‑una disposición habitual del corazón‑ para manifestar la verdad de su amor a Dios. Pues el que no ama a su hermano, a quien ve, ¿cómo podrá amar a Dios, a quien no ve?.

Al ponernos en contacto con el dolor físico o moral, con la enfermedad o con la vejez, con la escasez material más acuciante o con la amargura de la soledad, estamos aliviando, alimentando, haciendo compañía al mismo Jesucristo, que ahora mismo (...) sigue sufriendo en sus miembros, en la humanidad entera que puebla la tierra,

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  • Qué hermoso... :D Hay que aprender a ver el Sol todos los días :D Amemos...

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