Pedro Molina: "La felicidad del hombre está en hacer lo que uno quiere".
Pedro Alberto Molina es uno de nuestros más trascendentes grabadores. Nació en la capital riojana, pero a muy temprana edad se trasladó con su familia a Pinchas. Desde niño comenzó a dibujar frente a un hotel que tenía su padre. Se formó en la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba y continuó sus estudios en el Instituto Superior de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, graduándose como Licenciado en Artes Plásticas (1962). Durante su experiencia tucumana -que resultará fundamental para su formación-, actúa como ayudante-alumno del gran Pompeyo Audivert. Profundamente interesado en el arte precolombino y el barroco Iberoamericano, realiza varios viajes de estudio por el norte de Chile, Bolivia y Perú. Entre 1966 y 1970 reside en España, perfeccionándose en Litografía en el Conservatorio de las Artes del Libro de Barcelona y en Grabado Calcográfico en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Entre tantas cosas, también fue Director General de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de La Rioja. Pero más allá de su profuso currículum el "Macho" Molina es un personaje singular, gran contador de historias y leyendas regionales, artista trashumante, bohemio infatigable y compañero de aventuras de grandes músicos como el Cuchi Leguizamón y Atahualpa Yupanqui.
Argentina Folclore se dirigió a su casa en la Rioja, donde funciona su taller. En esa reunión, Molina compartió las experiencias adquiridas a lo largo de esta fecunda carrera.
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