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Wayra cada mañana solía despertar a los tunquis, pilcos y picaflores, deleitándose luego con sus vuelos y dándoles el lenguaje del viento para volar. Wayra siempre inquieto y juguetón, acompañaba cada mañana a Mayu su hermano, cuando éste recorría el bósque. La alianza entre éstos era de irrigar el bósque y refrescarlo para que la madre suprema mantenga su presencia divina en el órden cíclico del tiempo...
Cuento completo en:
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muy bello, gracias...aprendiendo las lecciones....
zumbayllu11002 1 year ago
bellisimo!!!!!!
vegayaltair1962 1 year ago
Muy linda historia
andremar27 2 years ago