Las previsiones se quedaron cortas. Casi dos millones de personas según el arzobispado de Madrid llenaron el 30 de diciembre la céntrica plaza Colón de la capital española en la fiesta Por la familia cristiana.
Era la primera vez que en España se celebraba una manifestación de este tipo. Familias españolas venidas de todos los rincones de la península y de las islas se unieron a 41 obispos y a varios cardenales y se conectaron en directo con Roma a la hora del Ángelus.
Benedicto XVI les saludó y les dijo que los padres tienen el derecho y la obligación fundamental de educar a sus hijos, en la fe y en los valores que dignifican la existencia humana. El Papa, en la jornada de la Sagrada Familia, les explicó que vale la pena trabajar por la familia y el matrimonio, porque vale la pena trabajar por el ser humano, el ser más precioso creado por Dios.
Varios representantes de movimientos eclesiales y matrimonios tomaron la palabra para ofrecer su testimonio a favor de la familia cristiana.
El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, afirmó que las familias cristianas de España han querido ofrecer un testimonio público, festivamente expresado, de que en la experiencia cristiana de la familia se descubre, se recibe y se vive el gran don del amor. Aunque el acto criticó las políticas que no favorecen a la familia cristiana en el contexto español, la jornada mantuvo en todo momento un tono festivo y evitó convertirse en un acto político.
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