Cuenta Billo Frómeta que muchas veces al salir de madrugada de tocar un baile, miraba al cochero Isidoro en su carruaje esperando a un cliente y entre espera y espera se echaba su camaroncito. El saludo para despertarlo, era: ¡Epa Isidoro! y que dio origen a esta bella canción en la Caracas de los techos rojos.
Cuenta Billo Frómeta que muchas veces al salir de madrugada de tocar un baile, miraba al cochero Isidoro en su carruaje esperando a un cliente y entre espera y espera se echaba su camaroncito. El saludo para despertarlo, era: ¡Epa Isidoro! y que dio origen a esta bella canción en la Caracas de los techos rojos.
animandes 8 months ago