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DÍA CIENTO SEIS, LLEGADA AL PARQUE MacARTHUR

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Uploaded by on Dec 12, 2010

Al final, la puntualidad me jugó una mala pasada. La imgen con la que había soñado desde que salí de Catedral, ese abrazo con mis hijos, no fue como yo me lo imaginaba. Quizás y así tenía que ser, cómo para ponerle una guinda al pastel a este recorrido en el que nada estuvo planeado y todo fue armandose gracias a los caprichos del azar. Porque, primeramente, nunca planeé conocer a un ciclista Uruguayo, Pablo Rusiñol, quien me ayudo y motivo a lanzarme en este bello viaje, y que además, me enseñó, como un maestro, este arte de vivir con muy poco, a cargar nada más con lo necesario, a vivir en el eterno presente. Conocer a ese ser humano no estaba dentro de ningun plan, y sin embargo, llegó a tiempo para motivarme. Tampoco imaginé que, producto de la tormenta tropical Mathew, me quedaría varado, practicamente albergado, en la CRUZ ROJA de un pequeño pueblo de Veracruz, en Ciudad Isla, donde pasé 15 días, y los voluntarios y policias, incluso llegaron a tener roces entre ellos porque ambos me invitaban a comer y yo tenía que decir, a veces de una manera salomonica, comer dos veces. Yo no sabía que existía esa ciudad, tampoco sabía que andaría de voluntario con la Policia evacuando personas, y cómo imaginarme que esas personas, los evacuados por las inundaciones, la mas humildes de México, me llamarían por mi nombre y me invitarían comer como señal de agradecimiento por haberles ayudado a rescatar sus gallinas, cabras y cerdos. Eso no estaba planeado. Tampoco dormir dentro de un palacio Maya en el parque de Tikal, o dormir dentro de la bartolina (carcel) en uno de los lugares más fríos de México: Esperanza, Puebla. Me decían que en ese lugar solamente habían dos estaciones, una es el invierno y la otra la del tren. Es que siempre hace mucho frío. Sin embargo, el jefe de la policia, quizás uno de los seres humanos más enigmaticos con los que he conversado, me recibió y hasta me invitó a cenar. Eso no estaba planeado. Luego llego el D.F. y las buenas expetativas acerca de la ciudad se quedaron cortas, porque no imagine conocer personas con nacionalidades tan diversas y distantes: Una catalana, sonriente y elegante; Una brasileña, hermosa y dulce como su voz; y una estadounidense, bella como la musica Celta. Ninguna de esas mujeres figuraban en un plan, como tampoco una estudiante Colombiana de Guadalajara que me compartio su habitación, una tremanda suite con una cama tan grande que bien podrían cabaer seis parejas haciendo el amor y ninguna se caería. Tampoco imaginé perderme en las calles de Guadalajara, en una de las experiencias más surrealistas del viaje, junto con dos chicas alemanas y una Tapatía. No podía comprender cómo alguien podría perderse en su propia ciudad, pero sudecio, quizás producto de los tequilas y cervezas que habiamos tomado. Llegamos justo con el primer rayo del sol. Conocer a esas otras chicas, tampoco estaba en un plan. Conocer a más de cien voluntarios de Cruz Roja, Cruz Verde y Cuerpo de Bomberos, tampoco estaba planeado. Llegar a Ensenada y encontrarme con personas, parte de un colectivo ciudadano promotor del ciclismo urbano, que hicieron de mi estadía en ese puerto, en inolvidable placer; Me invitaron a comer, al cine (dos veces) a una presentación navidela en el teatro y hasta a un concierto nocturno. Ademas de permitirme ser parte de un paseo, en bicicleta, por la ciudad. No había un plan, nunca lo hubo. Mi plan, en todo caso, era mantenerme vivo y sonriente. Y así llegué a Los Angles, pensando que yo tenía un plan; Sin embargo, a las tres de la tarde, en punto, no había nadie en la esquina del parque MacArthur. Cómo les dije, la puntualidad me paso factura; pero, por suerte, en ese momento mientras giraba la mirada por todas partes, se escucho la más bella voz femina que me decia: Giovannni, Giovanni...Ahí habia alguien, ahí estaba una persona, por quien valio la pena llegar a tiempo al parque MacArthur. Fue la unica persona que pudo ver las lagrimas con las que llegué. Luego, a los minutos, llegó otro amigo, y más tarde, como media hora despues, llegaron mis hijos. Eso no estaba planeado de esa forma, sin embargo, nada estuvo planeado en este recorrido...

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Travel & Events

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  • Wow! Todo mi respeto para vos Giovani! Seguí luchando para lograr esa hazaña, estoy seguro q lo harás! Orgullosamente salvadoreño. SOS grande Giovani!

  • Vi algunos de tus videos de tu recorrido y q envidia me da el valor de tu travesia ; tus ejemplos d sencillez y lo q dices es muy cierto...no necesitamos de mucho para ser feliz¡¡¡...Dios te bendiga x esta leccion de vida q compartes.

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