Asociación Cultural Flamenca Virgen de la Cabeza
05 de mayo de 2008
Sí: yostuvayí
Texto: Romualdo Molina
La ConmeMoración
Participar en un acto bajo el peso de los años, empieza a serme una rutina: a uno, en la vejez de los 73, le va tocando decorar con su «vistosa» presencia de cabellos y barba blancos las efemérides. 50 años de vida del Cine-Club Vida de Sevilla; 58 años de la proclamación de la Unión Europea; 100 años del nacimientote Juan Varea, en Burriana; 200 años en Valdepeñas, desde aquel heroísmo de sus pobladores desarmados que asombraron al mundo frente a un ejército de Napoleón, al que cerró el paso y forzó a la retirada
¡Cuánto pesaban esos cuarenta lustros en el ánimo de un presentador charlista, flamencófilo y anciano, como soy! Estaba tan abrumado el día 9 de mayote 2008 por la presencia de ese «duende» de mártires, que di un salto atrás, un gran salto, para conmemorar el año 216 a de C. cuando un ejército oretano derrotaba a los romanos, delante mismo de Roma, en la batalla de Cannas. A esa nación, a la Oretania, pertenecía el territorio donde estábamos Jesús el Chozas, cantaor, Antonio Carrión, tocaor, y este añejo escritor de firma; allí, ese día, el día de Europa, que a todos nos cobija, en la «Antigua Bodega de Los LLanos», para la VII Conferencia ilustrada Valdepeñas flamenca organizada por la Asociación Cultural Flamenca Virgen de la Cabeza.
Nos habíamos configurado los tres para configurar un espectáculo digno de respeto. Echándole su tiempo, habíamos preparado una antología con algunas letras compuestas al efecto, un show especial respetuoso a su vez con el lugar, con el momento, las conmemoraciones, los peñistas y, por supuesto, el flamenco. Nos salió «de fábula».
Yo hablé de Europa, de la Oretania, y de los mártires del 6 de junio de 1808; del flamenco sin guitarra y de la nobleza de los cantes de Levante y minas; alabé la largura de las alegrías y la ligazón del macho de la serrana con la petenera; la estremecedora media de Chacón «No me habías de conocer», las soleares, y de todo acordándome de mencionar a Silverio, a Lázaro, a Juan Breva, a Chacón, a Ramón el de Triana, a Antonio Mairena
Se cantaron tonás, martinete, la debla y el remate; cartagenera, taranta y fandango minero; alegrías de Córdoba con numerosos juguetillos; verdial lucentina, el fandango del Niño Cabra, la malagueña de La Jabera de Silverio, y la granaína de Juan Breva, que suele decirse de Frasquito Hierbabuena; la serie completa de Lázaro Quintana: liviana, serrana con su macho y el remate por peteneras; un grandioso solo de guitarra por soleá, que el público interrumpía con ovaciones; temporeras de ara, labor, siega, y trilleras, éstas brillantemente encajadas por bulerías a ritmo y guitarra; una serie de seguiriyas del gusto de Antonio Mairena, con su «toná y liviana» personal de preparación, la seguiriya del Sr. Manuel Molina, al modo Manuel Torre, y la cabal de Silverio; media granaína de Chacón y Malagueña del Mellizo; Guajiras de Juan Breva y Bernardo el de los Lobitos; fandangos naturales de El Sevillano, Niño León-Juan Varea, y Manuel Torre. Sólo el arte y el hondo conocimiento de los cantes de una Primera Figura del toque (en los mejores tiempos que ha conocido la sonanta) como Antonio Carrión, capaz además de hacer un solo como el que hizo en el dificilísimo palo de las soleares, donde no existen efectos fáciles sino sólo hondura; y sólo las condiciones excepcionales de voz (¡voz! y VOZ), amplísima, poderosísima de fiato, incansable, de los conocimientos enciclopédicos y la prodigiosa técnica, del carácter generalísimo y de su adhesión a la belleza perfecta, de la flexibilidad y del incansable corazón de Jesús Chozas, conjuntados y esforzándose pudieron dar realidad a semejante acontecimiento. Sobre todo, sólo Jesús Matías Solano Jesús Chozas, esa rara avis del arte flamenco, retirado en plena juventud, para retornar al activo al filo de los 55 años, para ganar en 1999 tres primeros premios en el Festival de La Unión, en 2000 el primer premio en cantes libres en el Festival de Linares y el primer premio de Cantes de Levante del Festival de la vendimia de Jumilla; en 2001 el primer premio de Cante Nacional de Lo Ferro en Murcia; en 2002 máximo galardón en Lorca, Murcia, y en 2004, en Córdoba los Premios Antonio Mairena y Cayetano Muriel (Conrado Medina me dice que se quedaron muy cortos al no darle el premio máximo, el Silverio Franconetti -no estuve allí, pero sí en Valdepeñas, y con lo hecho lo mereció de largo-).
Y terminó gloriosamente el acto con el fandango de Manuel Torre:
El Chaleco y La Santera, / La Galana y el León, / El Chaleco y La Santera, /con un puñao de valientes, /pudieron en Valdepeñas /derrotar a los franceses.
Era el 9 de mayo de 2008, a las 22:40 horas. Ayer
elOlivo Nº 156 JUL./AGO. 2008 / Pág.15
Se cantaron tonás, martinete, la debla y el remate; cartagenera, taranta y fandango minero; alegrías de Córdoba con numerosos juguetillos; verdial lucentina, el fandango del Niño Cabra, la malagueña de La Jabera de Silverio, y la granaína de Juan Breva, que suele decirse de Frasquito Hierbabuena;
kammerichs 2 years ago
la serie completa de Lázaro Quintana: liviana, serrana con su macho y el remate por peteneras; un grandioso solo de guitarra por soleá, que el público interrumpía con ovaciones; temporeras de ara, labor, siega, y trilleras, éstas brillantemente encajadas por bulerías a ritmo y guitarra;
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una serie de seguiriyas del gusto de Antonio Mairena, con su «toná y liviana» personal de preparación, la seguiriya del Sr. Manuel Molina, al modo Manuel Torre, y la cabal de Silverio; media granaína de Chacón y Malagueña del Mellizo; Guajiras de Juan Breva y Bernardo el de los Lobitos; fandangos naturales de El Sevillano, Niño León-Juan Varea, y Manuel Torre.
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