Ahora ya sé lo que hay que vivir antes de morir.
Bien:se lo puedo decir. Lo que hay que vivir antes de morir es un aguacero que se transforma en luz.
No he dormido en toda la noche. Tras y pese a mis abandonos llenos de gracia, la cena fue maravillosa: sedosa, cómplice, con largos y deliciosos silencios. Cuando Kakuro me acompaño hasta mi puerta, me besó largo rato la mano y nos separamos así, sin una palabra, con una sencilla sonrisa eléctrica.
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