En una sociedad que cultiva la prisa las consecuencias no se hacen esperar. Estrés, ansiedad, depresión o agotamiento son los principales síntomas que afectan a la población. Las jornadas laborales infinitas y la falta de tiempo de ocio acaban por pasar factura pero ¿poseemos la capacidad de echar el freno?
Cecilia Castaño, catedrática de Economía Aplicada; Isabel Aguilera, consultora empresarial; Mónica Carrillo, periodista; y Mercedes Cebrián, escritora y traductora, debaten la posibilidad de frenar un ritmo de vida cada vez más acelerado.
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