Probamos un alimento nuevo en el acuario: una gamba. Partimos de una gamba pequeña o camarón grande que podremos encontrar en cualquier tienda de congelados. En este caso, una vez descongelada, le he quitado la cáscara de todo el cuerpo salvo la de la cabeza, para evitar una mayor contaminación del acuario y facilitar el trabajo de los peces. Le he atado un hilo a la cabeza para realizar movimientos que simulasen los de la gamba viva y despertar así el instinto de captura de los carnívoros.
Como resultado, podemos ver que los Tetraodon Nigroviridis se interesan por la comida antes incluso de que ésta entre en el acuario. Los Brachygobius sp. parecen acercarse al alimento una vez que los globos se han saciado y la abandonan, estableciéndose una jerarquía en la que omnívoros como los mollys ocuparían un segundo puesto, comenzando a ingerir los pedazos resultantes de los mordiscos de los globos, para posteriormente morder directamente la carne de la gamba.
La única que parece impasible ante el banquete parece ser la anguila espinosa (Macrognatus Aculeatus), que hasta el momento sólo ha mostrado interés por las larvas de mosquito.
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