Cada día la venta de marisco tiene que hacer frente a un proceso de oxidación natural que ennegrece el marisco y reduce su valor en el mercado. Para evitar la melanosis, el marisco es espolvoreado en alta mar con un compuesto químico que garantiza su buen aspecto hasta su llegada a la lonja.
La solución a este inconveniente podría venir de la mano de un grupo de investigación de la Universidad de Huelva que está desarrollando nuevas alternativas al uso de sulfitos.
El tratamiento onubense consiste en introducir el marisco dentro de una máquina y eliminar el oxígeno del interior mediante una bomba de vacío. Durante nueve meses este sistema ha sido probado con éxito en el laboratorio.
Otra alternativa en estudio es el uso de componentes naturales como la ficina, una enzima muy usada en Estados Unidos, o las bacterias acidolácticas, presentes, por ejemplo, en yogures y quesos.
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