El 21 de diciembre, un ciclista que circulaba en la Autopista del Maipo fue atropellado por un camión. Restos de la bicicleta quedaron tirados en el pavimento y se incrustaron en un automóvil que transitaba por el lugar.
De nada sirvieron los 6 airbags, las medidas electrónicas de seguridad activa y pasiva y los más de $20 millones invertidos.
En menos de 10 segundos, el vehículo fue pasto de llamas, quedó completamente destruido para desgracia de sus dueños, quienes debieron saltar del vehículo en marcha para salvar sus vidas. No hubo tiempo para nada: ni para sacar el extintor. La familia compró este auto debido a sus publicitadas características de seguridad, pero a la luz de los hechos, esas medidas no habrían permitido salvar a ninguno de sus 4 hijos pequeños si hubiesen estado en el accidente.
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