Santo Domingo, 6 noviembre de 2009. Vivimos anhelando el desarrollo del País casi con desesperación. Es tanta la precariedad, la insuficiencia y la desesperanza creciente, que se tiende a profundizar en el alma dominicana un espíritu de pesimismo y descreimiento. Los dominicanos deambulan y cavilan en busca de certidumbre. Necesitan informaciones objetivas, completas, verdaderas, sobre las situaciones y hechos que le afligen. Un pueblo no puede vivir ni pervivir sin unas estadísticas creíbles, que le permitan pensar su situación y derivar conclusiones satisfactorias.
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