Con esos ojos oscuros y la expresión decaída de su rostro, Sergio reflejaba la tristeza que habitaba en su corazón. Él se encontraba en un taxi conduciéndose al cementerio Miraflores de Trujillo. Habían pasado tres años del fallecimiento de Sofía, su enamorada; pero aún la recordaba. Con pasos lentos, conducía su melancolía por los pabellones Santa Úrsula y San Ignacio, llevaba fervorosamente en su mano izquierda unas flores blancas. Cada recuerdo esperaba a ser suelto en su corazón con la cercanía hacia la tumba. Recordaba la belleza de sus ojos, la ternura de su voz, la alegría que trajo a su vida en momentos de desesperación. Cuando llego al sepulcro en realidad Sergio esperaba morir y encontrarse con ella, soltó las flores. Se podía percibir la sangre que derramaba sus venas, su vida se apagaba lentamente .Pero como fantasma apareció Sofía quien no había muerto , trato de detenerlo siendo demasiado tarde para lograr salvar la vida de Sergio, quien en estando casi inconsciente , recuerda aquella vez en el hospital, su cruda verdad, él padecía de "trastorno esquizoafectivo" , una enfermedad que puede alterar su estado mental , de ánimo y producirle de cierta manera psicosis, alucinaciones y delirios.
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