Gaudi fue un hombre de Dios con quien mantuvo una hermosa sintonía reflejada en su intensa vida espiritual. Oía la Santa Misa y comulgaba diariamente, y todos los días visitaba a Jesucristo sacramentado, y jamás faltaba en las grandes manifestaciones religiosas de la ciudad, o del templo. Las demás horas del día las pasaba en el trabajo y en la oración. Su esperanza en Dios le daba una completa paz y serenidad de espíritu en los momentos de adversidad. "Dios lo quiere así - decía - ; su Divina Providencia sabe lo que hace."
Un genio arquitectonica y en la parte espiritual ni se diga.
caballerodavinci 4 months ago