A la clásica cita de cine de Función Privada de los sábados a las 22 por ATC, en un momento llegaron también los cortometrajes de la serie Flash Gordon que originalmente se emitían en los cines antes de una película. Para esa ocasión, a los anfitriones Morelli y Berruti -con una explosión creativa seguramente producto del consumo indiscriminado de alcohol- se les ocurrió un alucinógeno momento con una suerte de nave espacial que aterrizaba en su escritorio. Claro que, para disimular un poco, reemplazaron la botella de whisky por un termo de café. Poco sirvió esta treta, todos sabemos que detrás de ese decorado se ocultaban cargamentos etílicos que hasta Elliot Ness desearía confiscar.
En esta noche de sábado, en Resiste un archivo, brindamos un momento único de Función Privada:
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