El castillo de Arcos de Jalón se alza sobre un monte desde el que domina la localidad el mismo nombre, en la comarca de Arcos de Jalón, provincia de Soria.
El término de Arcos ha estado habitado desde muy antiguo, habiendo pasado por estas tierras pobladores celtas, romanos, visigodos, árabes y cristianos. Sobre la primitiva fortificación árabe los cristianos construyeron en el siglo XIV su castillo.
Situada en una encrucijada de caminos en el valle del río Jalón y en un paso natural entre Castilla y Aragón, Arcos y su castillo, al igual que otros castillos sorianos, como los de Montuenga, Somaén, Jubera y Medinaceli, constituía una importante plaza desde donde controlar el acceso a Aragón, contando para ello con una extensa red de atalayas. Fue objeto de disputas entre Pedro I y la casa Trastamara, así como entre castellanos y aragoneses durante las guerras de la Raya.
A lo largo de la historia fue pasando por manos de diversos propietarios, entre ellos Fernán Gómez de Albornoz y Luna, el primer propietario conocido (en tiempos de Alfonso XI), Juan Duque, los Manrique o los Medinaceli.
En Arcos se asentaba una importante población musulmana, y tan solo entre Arcos y Deza la Inquisición de Cuenca levantó más de un tercio de los procesos contra los moriscos.
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