Lisboa, 21 feb (EFE/LUSA).-
La paradisiaca isla portuguesa de Madeira ha quedado destrozada por las riadas del sábado, que causaron la muerte de al menos 40 personas, y los equipos de rescate aún temen encontrar cadáveres en el interior de los vehículos y casas enterradas bajo toneladas de lodo.
Algunas de las zonas más turísticas de la bahía de Funchal, la capital del archipiélago, son auténticos barrizales, mientras las autoridades se afanan por despejar calles y carreteras de los escombros arrastrados con violencia por las laderas en las que se asienta buena parte de la ciudad.
Los equipos de rescate aún no han podido acceder a muchas localidades de la periferia de la ciudad, donde las carreteras, el teléfono y la energía eléctrica fueron barridas por la fuerza de las aguas junto a casas enteras.
sad
xxScorpionzz 2 years ago