Pues, sí,
He de confesar que soy un snob.
He de confesar que, después de ver las gafas de Javi Campillo, se me hizo el pijo agua por unas gafas de pasta.
¿Qué tengo para mi defensa?
Pues, que mis anteriores gafas eran "al aire" y alguien las pisó, hace ya más de un año, encontrándomelas rotas bajo la mesita de noche del piso de La Manga. Las arreglé con pegamento fuerte, pero nunca llegaron a ser las mismas gafas.
Que me cambió la graduación...
Que aún a pesar de preñarme con las gafas de Javi, ya llevaba tiempo detrás de unas gafas como estas.
Y bueno... ¿Qué se le va a hacer?
No soy mejor persona, no soy más delgado, no soy más rápido, no pinto mejor, sigo siendo el mismo, ni tan siquiera soy más feliz con mis nuevas gafas, pero, sí veo mejor, me veo más guapo y tengo un deseo terrenal, simple y sencillo, cumplido.
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