Cuenta la historia que Adolfo Hitler en su afán de construir una raza perfecta en diferentes lugares de Alemania estableció hogares en donde se atraían a señoritas que reunían ciertos requisitos y se les obligaba a procrear un hijo con un varón igualmente deseable, por lo general con un soldado. Luego este se iba a la guerra y la joven una vez nacido el bebé y habiéndole dado los cuidados elementales, hasta cierto punto era libre de sus obligaciones. Entonces el niño era criado por otras personas, pero sin amor ni atención individual. Cuando estos hogares fueron descubiertos al final de la guerra, lejos de encontrar niños superdotados se toparon con niños retrasados en muchos sentidos, unos no podían hablar, alimentarse solos o avisar cuando tenían necesidad de ir al baño. Hitler cayó en un grave error: La calidad de la sangre que corre por las venas no tiene nada que ver con la calidad de vida.
Link to this comment:
All Comments (0)