Cinco uniformados de azul corrían por la acera de la calle Virgen de los Peligros dirección a la calle Alcalá topándose en su camino contra la gente. El último, visiblemente nervioso, protestaba porque se les estaba yendo de las manos y temía no poder controlar la manifestación. Además, el correr hacia Sol sorteando a los manifestantes se le hacía difícil. El primero, con pinta de ser quien llevaba los galones del mini ejército, se volvió contrariado para decirle: "si yo puedo correr, tu también puedes, así que adelante".
Tal vez se pueda resumir así la manifestación de ayer jueves, 7 de febrero, que se celebró en Madrid en defensa de la Sanidad Pública. Muchísima gente, alrededor de 5.000 según muchos de los asistentes que copaban la calle Aduana y la calle Virgen de los Peligros hasta Alcalá; fuerzas de seguridad desbordadas por el alcance de esta convocatoria y poco acostumbrados, parece ser, a movilizaciones de este tipo. Había que ver sus caras protegiendo entre media docena la puerta de entrada de la Consejería de Sanidad. E indignación general entre los asistentes, profesionales de la Sanidad y usuarios, que a los gritos habituales sumaron una marcha-paseo hasta la Puerta del Sol para hacer más patente su protesta. También ellos saben romper el protocolo, qué caramba.
Link to this comment:
All Comments (1)