En el siglo XIX la inquisición todavía mantenía un gran poder, y aunque tenía los días contados, un hecho como el que padeció la familia de Momolo Mortara en Italia, conmocionaría incluso a Napoleón. La inquisición amparándose en la denuncia hecha por una sirvienta, secuestró al hijo de la familia Mortara afirmando que había sido bautizado cuando era un bebe. ¿Quién lo había bautizado, y por qué? una criada cristiana analfabeta que no pudo imaginar la tragedia que iba a desencadenar en una familia.
Pero también aceleró el fin del poder de la inquisición.
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