Una vez cada siete años, en el gompa (monasterio) de Spituk los monjes trabajan durante un tiempo para crear un mandala. Son dibujos con sales coloreadas, y extraordinariamente con alguna piedra o mineral, que representan concepciones del cosmos, tanto interior como exterior.
Tuve la fortuna de llegar a Spituk justo esa mañana, y al pasear por sus salas y pasillos me extrañó encontrarlo vacío. Al fin encontré a un monje que me invitó a la ceremonia, y esto es lo primero que vi. [Pulsa para ver el video]
Suelen venir lamas invitados de otros gompas. Se les distingue por tener el gorro más grande y sentarse en el centro. Éstos comienzan a leer mantras que el resto de monjes terninan, modulando la voz creando una atmósfera un tanto hipnótica. Algunas ramas radicales del budismo afirman que así se puede llegar a un estado de trance. Se tocan instrumentos que sólo se usan ese día, y la ceremonia dura varias horas. Cuando acaba, se comparte un arroz especial, a base de especias dulces y al día siguiente, en otro ritual el mandala se procesiona al río mas cercano donde es arrojado.
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