En junio de 2010, Khaled Said estaba sentado en un cibercafé en Alejandría, cuando la policía egipcia lo atacó, golpeándole hasta la muerte en plena calle. Su muerte- y el intento de ocultar que se trataba de tortura de Estado - fue una de las chispas de la revolución que estalló en Egipto en enero de 2011. Una evaluación forense alternativa, coordinada por el centro miembro El Nadeem y el IRCT, rechazó el informe del Estado, criticando que no se había llevado a cabo correctamente de acuerdo con las normas internacionales.
La promoción del uso de la prueba forense es un objetivo clave del IRCT, una organización de membresía que trabaja para prevenir la tortura, facilitar el acceso a la justicia y proporcionar rehabilitación a las víctimas de la tortura en todo el mundo. Esta película pone de relieve el impacto de este trabajo en la prevención de la tortura y en la reconstrucción de las vidas de las víctimas en todo el mundo.
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