por el Hermano Pablo
Todas las mañanas salía a pedir limosna. No hacía mucho recorrido: sólo seis u ocho casas del barrio. Golpeaba a la puerta y, cuando salían a atenderle, decía: «Señora, tengo hambre y mis hermanitos necesitan leche.» ¿Quién hacía esto? Andrés Hernández, pequeño habitante de una de las ciudades de México. ¿Su edad? Ocho años.Puede leerlo completamente, verlo de nuevo en video como si fuera por TV, escucharlo como si fuera por radio, incluso imprimir este mensaje y muchísimos otros más desde marzo del 2004 hasta hoy, en: www.conciencia.net
All Comments