Así, el día 14 embarcaron a la fuerza liberadora en 5 naves escoltadas por destroyers y un portaaviones norteamericano que los acompañó hasta 6 millas de la costa y a las 2 a.m. del lunes 17 (un lunes como éste pero 45 años atrás) pisaron tierra cubana. Poco antes, paracaidistas se lanzaron y hombres de rana se sumergieron para neutralizar cualquier eventualidad. Los 16 aviones B-26, escoltados por Jets de la Marina norteamericana, comenzaron sus bombardeos tras el amanecer, que sería el último para 11 de ellos.
La Revolución contraatacó el día 18 y no les dejó un solo instante de respiro hasta que 36 horas después caía su último bastión en las arenas de Playa Girón y nacía una nueva era para los pueblos del Tercer Mundo.
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