Denuncian muertes en pensión canina de la calle Tejocotes
En el número 168 funcionaba una pensión clandestina en la que los animales sufrían de abusos, incluso se reportan muertes de algunos perros; el predio se encuentra clausurado
Alfredo Sánchez
Ana Cecilia Méndez
mayo 19, 2009 |
A primera instancia parece una casa más de la Del Valle, pero los vecinos saben que no es así. Y es que ahí se establecía una pensión canina clandestina; los carteles de clausurado saltan a la vista en un portón verde desgastado; una lona de denuncia cae sobre lo alto de la pared del número 168 de la calle de Tejocotes.
Carla Cuevas Sánchez era la propietaria de la pensión de perros en la que, durante más de cinco años, se encargó de cuidar a las mascotas de sus vecinos cuando se encontraban de vacaciones o fuera de la ciudad. Sin embargo, los clientes no sabían que sus perros eran maltratados por Carla.
En un recorrido que delvallede10.com.mx hizo dentro de dicho predio, constató que hay dos casas, una pegada a la calle y otra al fondo; entre ellas está un patio grande, en el cual además de cascajo y basura, está la que fuera la "jaula" de los canes: una carpa, una bañera vieja y maderas se encargaban de dar "confort" a los perros.
Su improvisada jaula y un espacio propicio a la vuelta de la esquina para pasear a los animales (el parque de San Lorenzo), le sirvieron a Carla para establecer su giro. Sin embargo, el negocio se vio apagado por la denuncia que interpuso la dueña de Lucky, una perrita que murió después de los ataques que recibió en la pensión.
La denuncia fue presentada en la delegación Benito Juárez contra Carla Cuevas con el número de averiguación previa FBJ/BJ-2/00044/09-01. Se busca, así, evitar que las personas lleven a sus mascotas a la casa de la calle Tejocotes. La demandante también repartió volantes en la zona advirtiendo sobre el peligro y contó con el apoyo de diversas asociaciones protectoras de animales.
A decir de una persona que vive en el predio, la cual se negó a dar su nombre, en la parte trasera de la casa está el cadáver de un perro que no ha podido ser sacado; las puertas están protegidas por los carteles de clausurado y no se pueden quitar hasta que se pague la multa. Además, comentó, que llegó un momento en el que casi era imposible salir al patio, pues estaba lleno de heces caninas.
Gloria Ocampo, vecina de la calle de Fresas, lugar en donde ahora vive Carla en compañía de su madre, afirmó que en varias ocasiones le tocó ver cómo atacaban a los perros con patadas y gritos; Ocampo también ha alertado a los vecinos sobre el riesgo, sobre todo a los que van con mascotas al parque.
Los vecinos, sobre todo los que asisten constantemente a San Lorenzo, afirman que Carla Cuevas aún pasea perros propios y ajenos en el parque.
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ohhh q mal
marlondjperu 1 month ago
que hija de puta pero lo bueno esq ya la metieron al bote y la multaron creo con 50 mil pesos
egorra 1 year ago