Los cubistas nos enseñaron que lo real está compuesto por mucho más de lo que vemos, como este aeropuerto que no sólo está construido de acero, hormigón y cristal. Está construido por lo que somos y por lo que queremos ser, por lo que fuimos y por lo que imaginamos que queríamos ser.
El nuevo siglo nos trajo un nuevo mundo que nos pedía ensanchar nuestros límites. Y de nuevo imaginamos y proyectamos y construimos una nueva realidad, un nuevo aeropuerto, la nueva T3: 409 millones de euros de inversión, una superficie de 250.000 metros cuadrados, 86 mostradores de facturación, 9 filtros de seguridad, 12 hipódromos, 12 kilómetros de SATE, 7.800 equipajes/hora, mayor aporte de luz natural, materiales que ahorran energía, nuevo intercambiador de transportes.
Todo ello ha supuesto la mayor transformación de la historia del aeropuerto. El nuevo aeropuerto de Málaga pasa a tener así tres accesos por carretera, 180 mostradores de facturación, 48 puertas de embarque, 26 hipódromos, 14.000 equipajes/hora, 3.700 plazas de aparcamiento, 18.000 metros cuadrados de espacios comerciales, 21 restaurantes, 29 tiendas, 30 millones de pasajeros/año, una inversión total de 1.800 millones de euros.
Un aeropuerto para romper nuestros límites, más capaz, más cómodo, más eficiente, para llegar más lejos, para seguir haciendo que lo que podemos imaginar sea real.
Link to this comment:
All Comments (0)