La víctima de la broma tiene, hoy, toda la razón: ella manda a reparar un ordenador que está en garantía, ¿y pretenden que pague la factura del arreglo? De eso nada. Lo malo es que ha dado con un hueso duro de roer: San Bernardino, que es no sólo el empleado del servicio técnico, sino también el jefe de todo el tinglado. Así que entre los calores que le dan a esta mujer y lo caliente que se está poniendo San Bernardino ¿cómo acabará esto?
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